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Estoy convencida de que muchos de
ustedes estarán de acuerdo conmigo si afirmo que el papel más
importante que tenemos que desempeñar en esta vida es, sin duda,
el de SER PADRES. Pero también el más difícil.
El más importante porque de la
formación y educación de las próximas generaciones, dependerá el
desarrollo y el futuro de la Humanidad. El más importante porque
de nosotros depende que nuestros hijos crezcan sanos y felices.
El más importante definitivamente porque Ellos son lo más
importante en nuestras vidas. Lo mejor que nos ha pasado.
Para cualquier actividad
necesitamos de una mínima formación. De hecho, para cualquier
actividad laboral, nos exigen una formación. Un mínimo de
estudios, un título universitario, másters, idiomas…Pero, y…¿
para ser padres? ¿Qué se nos exige?
Nadie nos enseña a SER PADRES.
Aprendemos sobre la marcha con mayor o menor éxito. Improvisamos
ante cada situación que se nos plantea en el día a día. Con la
mejor de nuestras intenciones, eso nadie lo pone en duda. En la
mayoría de los casos, el único referente con el que contamos, es
el legado de nuestra propia educación; la que hemos recibido de
nuestros padres. Modelos que reproducimos a falta de cualquier
otro patrón. No cabe duda que a ellos tampoco les enseñó nadie.
Tampoco cuestionamos que se esforzaran en dar lo mejor de sí
mismos.
A las consultas de profesionales,
cada vez más, acuden padres que se sienten impotentes ante los
problemas educativos de sus hijos. Muchos vienen buscando
“recetas mágicas” que le ayuden en el largo, complejo y difícil
camino de la resolución de conflictos.
No hay “recetas mágicas” porque
cada niño es único e irrepetible y porque cada familia es un
mundo. Pero sí hay directrices, pautas, normas básicas que
constituyen los cimientos a partir de los cuales los padres
pueden abordar tan difícil tarea.
Las consultas se incrementan con
la incorporación del niño a la escuela. Lo que hasta entonces
habían sido “tiras y aflojas” entre el niño y los progenitores,
en poco tiempo se convierten en verdaderas dificultades ante los
retos escolares. Sobre todo, a partir del aprendizaje de la
lectoescritura.
Es en este punto cuando afloran la
mayoría de los trastornos que trataremos. No es que antes no
estuvieran. Es que habían permanecido sin que nadie los
detectara. Estaban por identificar.
Cuando llega este momento,
ineludiblemente, y desde una tutoría responsable, tenemos,
necesitamos buscar ayuda. Es necesario la intervención de
profesionales. Personas que le ayudarán a identificar,
diagnosticar y buscar las soluciones a los problemas planteados.
Si esperamos, si creemos que el
tiempo lo solucionará, no haremos más que perpetuar, y en la
mayoría de los casos, agravar el problema.
Desde esta página trataremos temas
relacionados con la Psicología Infantil. En ella abordaremos los
trastornos más frecuentes e intentaremos ofrecerles consejos y
pautas que les ayuden a enfrentarse a su quehacer diario.
Ojalá lo consigamos y entre todos
podamos poner nuestro granito de arena para hacer de nuestros
hijos, niños felices. Porque los niños felices de hoy, serán
hombres y mujeres felices, mañana.
Sean
bienvenidos.

Pastora Lozano |